MARIA LIONZA

Debemos comenzar este relato haciendo mención a la situación de los indios antes de la conquista, para lograr entrar a fines del siglo XV aproximadamente 1.499 cuando los españoles estaban colonizando las tierras descubiertas por Colón y venían sedientos de riqueza y de poder, lo que los hacía muy fanáticos, ignorantes y crueles destruyendo templos y altares, persiguiendo y matando a los indios que se les interponían, irrespetando sus personas y sus tradiciones por el sólo afán de poseer sus riquezas. Con ello comienza una nueva etapa de odios y rencores. Algunos autores sostienen que María Lionza fue hija del gran cacique Yaracuy, otros son de la opinión que es la madre de la raza mestiza (aborigen con español).

Fue muy querida por los indios y mestizos, su nombre indígena Yara, asentada en el libro de visitantes de Ponce de León como María del Prado de la Talavera de Niva cambió al ser enviada por el Cacique Yaracuy a la montaña para ser protegida de la persecución española, luego al andar montada en una Onza en aquel bosque y como producto de esa unión es llamada María Lionza..

La maravillosa leyenda de María Lionza, que algunos consideran como un mito y otros creen detectar como una fantástica o estupenda realidad, de algún modo ha influido en el pueblo de Venezuela. Se sabe, además que María Lionza, la reina, la sublime Deidad de Sorte, han trascendido las fronteras de la Patria y en muchas latitudes del planeta se le rinde culto y su espíritu llega con un mensaje de amor. En la montaña de Sorte, Chivacoa, Distrito Bruzual del Estado Yaracuy hay un verdadero santuario donde se ha centralizado el culto a esta diosa del amor, la armonía y la paz. Es oportuno señalar como una afortunada coincidencia que la palabra Yaracuy se traduce como “lugar de Yara’; Diosa de los indígenas y mestizos; también dueña de los bosques y musa de las aguas.

Las leyendas populares pregonan su saber que con la presentación de la Reina María Lionza, realizada por el escultor Alejandro Colina en 1.953, escultura que se encuentra en la autopista del Este, decían que significaba en su cabalgadura desnuda sobre una danta (Tapir – tapirus terrestris) en la montaña, poder y voluntad. Sin embargo, es otra la concepción del artista quien con gran sensibilidad, ejecutó la obra como símbolo de la Reina Madre de la Naturaleza: con los brazos extendidos hacia el cielo mostrando en sus manos una pelvis de mujer como símbolo de la fertilidad y sobre una danta que representa el cruce de razas por su perfil y carácter somático de distintas especies animal que sin ser anfibio nadaba bien llegando hasta el fondo del agua quedándose en ésta, muchas veces sí la acechaba algún peligro.

Otros historiadores y cuentistas relatan la Génesis de la diosa Yaracuyana de la siguiente manera:

Hace muchos años, antes de la conquista española, un jefe de los indios Caquetios de la región Nirgua (Estado Yaracuy), tuvo una hija, una bella muchacha de ojos claros. Según las tradiciones indígenas una niña de ojos claros traería mala suerte a la tribu. Pero debido a su gran belleza, el cacique no tuvo el coraje de matarla sino que la escondió en su bohío. Ya una vez transformada en mujer, un día salió la joven de la casa a plena luz del sol y se acercó a una laguna donde por primera vez vio el reflejo de su rostro sobre el agua. Pero la vio también el dueño de la laguna, una serpiente Anaconda, y se enamoró de la virgen. Rapto de esta manera a la muchacha, pero la fiera fue castigada por este acto criminal: se hinchó más y más hasta que llegó a abarcar toda la laguna, el agua salió inundando todo el territorio de la tribu. Los indios desaparecieron, la serpiente luego de mucho rato reventó, de esta forma la bella muchacha se convirtió en la dueña del agua, protectora de los peces y más tarde extendió sus poderes sobre la naturaleza, la flora y la fauna silvestre.

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